AMLO y sus asignaturas pendientes ¿Qué nos pasa a la sociedad? Ya no hay moral ni valores

Comentarios de la Bahía
Por Nayar Araiza López

• Al Presidente AMLO, se le confío la administración federal para que resolviera los grandes problemas nacionales: la crisis económica, la alta inseguridad y la pandemia; pero parece prefiere seguir acusando al pasado, evidenciar las vendettas, en lugar de construir el futuro

• Herbert Spencer en su Teoría Organicista de la Sociedad, aseguró que la evolución queda reflejada, del paso de lo «natural» y «biológico» a lo «social» y «moral»; detallando la semejanza a la sociedad con un organismo biológico, que cuando se enferma, para curarla, hay que atacar las causas que la provocan

• Algo está mal en nuestra sociedad; pero todo indiscutiblemente es consecuencia de los fallos de la economía capitalista subdesarrollada mexicana, que se complicó todavía más por la pandemia, aclarando que ya estábamos mal antes del Coronavirus

• La clase trabajadora es explotada y sus derechos laborales violados permanentemente, ante el desdén de las autoridades y los gobernantes, diputados y senadores, que se preocupan más por sus “vendettas” políticas, así como mantener el poder, que por impulsar realmente cambios y estructurar el futuro

• Es responsabilidad de los padres de familia la educación de los hijos, cuidarlos de que no caigan en las garras del ocio, los vicios y la delincuencia organizada, fomentando esos valores y normas morales

Las normas morales existen desde siempre en el ámbito las personas, que son influenciadas por ellas en forma de consejo, a veces en forma de orden, en otros casos como una obligación o una prohibición, pero siempre como una norma o ley que de alguna manera impacta o trata de determinar la conducta de los individuos.

La Ética estudia el comportamiento en tanto a la maldad o la bondad de los actos humanos, en donde se incluyen estos valores y normas morales, que pueden ser universales, familiares, sociales, personales, culturales, religiosos y, muchas más, como el respeto, la tolerancia, la honestidad, la lealtad, el trabajo, la responsabilidad, el amor, la solidaridad, la generosidad, la amistad, etcétera, que aprendemos desde niños en el seno familiar, que nos permiten diferenciar entre lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto, lo justo y lo injusto.

Los medios de comunicación y las redes sociales nos muestran día a día, una clara degradación de estos valores morales, que trae como consecuencia una clara falta de ética social en la sociedad, que permea a niños, adolescentes y jóvenes, que se manifiestan a través del denominado “bullying”, con un alto grado de violencia y falta de respeto a sus compañeros.

No se diga la corrupción de funcionarios públicos, que se roban el dinero que debe de ser para la consecución del bien común, que hacen negocios al amparo del poder; de empresarios corruptos de cuello blanco, depredadores de la naturaleza y evasores de impuestos; de abusos policiacos y una inequitativa impartición de justicia; lo peor, la creciente inseguridad y la crueldad de los asesinatos a sangre fría de la delincuencia organizada, que incluso hasta trasmiten en vivo por redes sociales, decapitando y despellejando personas vivas, cortándolas en pedazos.

Algo está mal en nuestra sociedad; pero todo indiscutiblemente es consecuencia de los fallos de la economía capitalista subdesarrollada mexicana, que se complicó todavía más por la pandemia, aclarando que ya estábamos mal antes del Coronavirus, porque no han arrojado las oportunidades de empleos bien pagados para las familias, que eleve sus niveles de bienestar, a la falta de educación, de salud, de servicios públicos de calidad y de acceso a una vivienda digna. La clase trabajadora es explotada y sus derechos laborales violados permanentemente, ante el desdén de las autoridades y los gobernantes, diputados y senadores, que se preocupan más por sus “vendettas” políticas, así como mantener el poder, que por impulsar realmente cambios y estructurar el futuro.

Esto último, recordemos era precisamente una de las trabas que ponían canadienses y estadounidenses para firmar el nuevo Tratado de Libre Comercio, puesto que alegaban con razón, que con el bajo salario de los trabajadores mexicanos, ninguna industria podía competir, por eso las empresas se emigraban hacia México, en donde el Gobierno a propósito con su política de tope salarial, tiene empobrecidos a los mexicanos, robándose los empleos de Canadá y USA. Algo totalmente lógico y cierto.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador decretó supuestamente el fin de la “era neoliberal”, lo que se antoja más a discurso, pues la economía mundial dentro del capitalismo sigue siendo el mismo, así como muchas medidas de la política económica del actual gobierno también, aunque si dieron para abajo las llamadas “reformas estructurales” del sexenio “peñanietista”, que no arrojaron los cambios prometidos, que efectivamente eran necesarias, algunas más que otras, más nunca dijeron que los beneficios no eran al corto plazo, como consecuencia el PRI perdió estrepitosamente el poder de la República.

Indudablemetne que la política económica neoliberal debe cambiar, para privilegiar un nuevo modelo que arroje un reparto más equitativo de la riqueza nacional, que impulse la inversión y el encadenamiento productivo de los tres sectores de la economía, que invierta en educación e investigación, que son el parteaguas del desarrollo económico desde la Revolución Industrial.

La moneda sigue estando en el aire ante ya dos años de gobierno de MORENA en el país, porque está claro que sus integrantes son un “pozole” ideológico muy heterogéneo, aunque en su mayoría no son de corte neoliberal, si predominan los populistas y los tendientes al autoritarismo de izquierda dogmática, que mucho daño ha hecho a las economías y sociedades en donde han gobernado, que aunque el capitalismo internacional les tiene expectativas, está latente la incertidumbre, porque en ocasiones sus propuestas rayan en disparates populistas, que simplemente no pueden llevar a buen término el desarrollo capitalista.

También debe terminar el largo “reinado” de la nueva clase social privilegiada en nuestro país, que es la “clase política” corrupta, que ha dilapidado los recursos públicos en su beneficio y de sus familias; el sistema político que ha propiciado la corrupción y la impunidad indiscutiblemente tiene que cambiar, así como las reglas del juego, por solo mencionar un ejemplo: ya es urgente la erradicación de los millones de pesos subsidiarios a los partidos políticos, para que se inviertan en medicinas para los hospitales, libros y computadores para las escuelas y mayores salarios a maestros, enfermeras y médicos; esto es una asignatura pendiente, promesa no cumplida del primer mandatario nacional, que derrocha recursos en programas sociales demagógicos, que a excepción del subsidio a los ciudadanos de la Tercera edad, los demás son irrelevantes.

Pero en fin, suponemos que la crueldad de ciertos sectores de la sociedad y su desdén ante la problemática social, la latente y palmaria falta de valores morales y de ética de muchos, son el resultado de la psicosis colectiva, de la maldad que arroja el sentido de supervivencia, de la pobreza y la desigualdad, que hace que miles de jóvenes, caigan en las manos de la delincuencia organizada para poder sobrevivir, ante la falta de oportunidades y de educación, que no llegaron en 30 años de neoliberalismo económico. Este es el punto.

Herbert Spencer en su Teoría Organicista de la Sociedad, aseguró que la evolución queda reflejada, del paso de lo «natural» y «biológico» a lo «social» y «moral»; de esta manera consideró, que primero aparece la especie humana y su constitución como organismo social, pero una vez superado ese proceso, pasa a ser una civilización que incorpora una calidad interna o moral a su propia esencia.

Esta analogía orgánica de Spencer, detalla la semejanza a la sociedad con un organismo biológico, que cuando se enferma, para curarla, hay que atacar las causas que la provocan; y en este sentido, para combatir la corrupción, la pobreza y la desigualdad, no hay más que incentivar un verdadero crecimiento económico, que es la fase previa al desarrollo pleno capitalista, en un entorno mundial de libre comercio.

Para esto se requieren leyes rigurosas y un sistema de administración tributaria equitativo, pero no en beneficio de unos cuantos empresarios que han acumulado riqueza, explotando a la clase trabajadora y sin pagar los impuestos que les corresponde en la medida de sus ingresos, es necesario ya una economía planeada, con políticas económicas que favorezcan a todos los sectores sociales, privilegiando el trabajo bien remunerado, la inversión, la productividad y la tecnología para elevar la producción en el sector primario, secundario y terciario. Esta es la medicina según la Teoría de Herbert Spencer, atacar las causas que provocan las enfermedades de la sociedad mexicana.

Es responsabilidad de los padres de familia la educación de los hijos, cuidarlos de que no caigan en las garras del ocio, los vicios y la delincuencia organizada, fomentando esos valores y normas morales que nos referimos al principio, que son los que fortalecen la ética de un individuo, en las escuelas y universidades, únicamente se complementa la educación científica.

En tiempos de esta terrible pandemia, es responsabilidad del Gobierno Federal, incentivar y tomar decisiones de política económica y de desarrollo social, que garantice la reactivación económica, no el populismo para cultivar votos para el proceso electoral del 2021, que pareciera ser todas las acciones se remiten a estar reviviendo el discurso de combate a la corrupción, las mañaneras del Presidente son un foro de permanente campaña para desacreditar a sus opositores, muchas de las veces inventando enemigos que no existen.

Castigar la corrupción del pasado está bien, pero por la vía jurídica, con culpables probados por la investigación, no en la vía mediática para incentivar el sentimiento del hartazgo contra el anterior régimen, y así indiscutiblemente seguir controlando a las masas para que voten por MORENA, echando la culpa de todo a gobiernos anteriores de lo que ahora son ellos responsables; al Presidente AMLO se le confío la administración federal para que resolvieran los grandes problemas nacionales: la crisis económica, la alta inseguridad y la pandemia; pero no pueden, prefieren seguir acusando al pasado, evidenciar las vendettas, en lugar de construir el futuro.

No será hasta que la mayoría de los jóvenes tengan empleos bien pagados, hasta que no haya medicina en los hospitales, hasta que los trabajadores dejen de ser explotados, hasta que la mayoría de la gente tenga para llevar la comida a su mesa y sus hijos puedan estudiar hasta la universidad. Hasta entonces creo recuperaremos esos valores y normas morales, para lograr lo justo, lo equitativo, el respeto y la tolerancia hacia los demás. El bien común que es el más alto y principal de los bienes que dijo Aristóteles, o el amarnos los unos a los otros y respetando la dignidad de la persona, como dijo Jesús el Cristo. Va.

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