Comentarios de la Bahía: «En el día del Niño»

  •  “Dejad que los niños se acerquen a mí, porque de ellos es el Reino de los Cielos”: Jesús Cristo.
  • Si las mejores cosas de la vida “son de gratis”, habrá que dar a nuestros niños mucho amor, atención, respeto, o cuando menos buenos ejemplos, no sólo hoy en su día, sino siempre, toda la vida hasta que dejen de ser niños

Recordar a los “Reyes del Hogar” con esta extraordinaria frase de Jesús Cristo de Nazaret, máximo exponente del Cristianismo y el catolicismo, es siempre satisfactorio, máxime si tenemos hijos o recordamos una infancia feliz, o cuando todavía nos damos cuenta a través de los medios de comunicación, atrocidades y abusos en niños de prácticamente todo el mundo

Este día 30 de abril, dejaremos el comentario político para pasado mañana, puesto que es el Día del Niño y mañana Día del Trabajo, que en su gran mayoría están siendo homenajeados actualmente por la pandemia de manera virtual, o según sea permitido se les conmemora con festejos presenciales, se les dedican programas televisivos, reciben regalos, paseos y el motivo, también se aprovecha para que los políticos y gobernantes emitan sus mensajes, pero esto sí es plausible y digno.

De los niños se ha dicho hasta el cansancio que son el futuro de México, la esperanza de la Patria, “los únicos privilegiados de mi gobierno serán los niños” repiten los candidatos a los gobiernos de todos los partidos políticos de los tres niveles de gobiernos; y la frase que ha perdurado a través de la historia cristiana, por el gran amor y elevada intención que encierra “dejad que los niños se acerquen a mí, porque de ellos es el Reino de los Cielos”, que se atribuye a Jesús el Cristo cuando oraba en el Huerto de los Olivos; ese mismo reino que negó a los ricos, diciendo que era más fácil que pasara un calabrote por el ojo de una aguja, a que lo hiciera un rico al Reino de los Cielos –ahora la Iglesia Católica ya dijo que hacerse rico a consta de la pobreza de los demás es también un pecado-.

Los niños son una extensión de la vida de sus padres, son la perpetuación de la familia, de la estirpe y la especie humana; son –como lo ha sido la Cruz desde los tiempos de la antigüedad romana- símbolo de promesa y esperanza, obligación prioritaria, misión divina y compromiso social ineludible de su cuidado y formación. Por esta razón se han creado organismos, instituciones y Leyes para protegerlos, por ser el sector mas sensible y vulnerable de la sociedad, sin duda así lo es, los niños.

En esta fecha dedicada a ellos, cabe preguntarnos: ¿hasta dónde hemos cumplido con nuestra responsabilidad colectiva para con los indefensos inocentes que son los niños?; porque ha tiempo que desaparecieron por decreto la clasificación entre niños pobres y ricos; prohibiéndose usar la frase “para la navidad del niño pobre”, que utilizaban la década pasada instituciones de beneficiencia y clubes de servicio, para recolectar juguetes y apoyos; también desapareció en el Registro Civil la distinción entre “hijo legítimo” e “hijo natural”, que dejaba secuelas traumatizantes en la mente inmadura de los pequeños que no tenían la fortuna de nacer en matrimonio.

El niño debe de ser solo eso, un niño, con los mismos derechos a la vida, a la salud, a la educación, el juego; porque como dijo el clásico de la economía política inglesa Adam Smith, “la mayor injusticia para los niños es que unos nazcan pobres y otros ricos, sin que ninguno haya hecho nada para merecer esa suerte”.

Reflexionemos, ¿Qué mundo y qué sociedad le estamos heredando a nuestros niños?; un mundo depredado brutalmente, no sólo ecológicamente, sino una sociedad en decadencia, en dónde la política se convierte en refugio de gente sin escrúpulos, en lugar de avanzar hacia estadios de quehacer superior con categoría de ciencia.

Una sociedad que no obstante haber alcanzado un alto grado de desarrollo económico y tecnológico, no ha sido capaz de garantizar la satisfacción de necesidades vitales siquiera de este sector tan delicado como los son los niños, tan demagógicamente tratado, llevado y traído por los políticos y gobernantes.

Si es cierto la afirmación de que todos queremos lo mejor para nuestros niños, luchemos bajo ese denominador común, por darles un mundo habitable, una “Patria generosa e impecable y diamantina”, -como dijo López Velarde-, promoviendo acciones para preservar nuestro entorno ecológico, por reformar la sociedad lo más acercada posible al ideal de justicia y equidad social, de derechos y oportunidades para todos; sin tantos vicios terribles como la drogadicción y alcoholismo tan propagados en nuestros días; tanta violencia y psicopatía televisiva; una sociedad democrática pues, pero aquí en este planeta Tierra, porque en el Reino de los Cielos, ya lo reservó Jesús para los niños, eso es aparte.

Si las mejores cosas de la vida “son de gratis”, habrá que darles a nuestros niños mucho amor, atención, respeto, o cuando menos buenos ejemplos, no sólo hoy en su día, sino siempre, toda la vida hasta que dejen de ser niños, porque –como dice Antón Makarenko- el extraordinario pedagogo ruso autor del Poema Pedagógico “El Camino de la Vida”, el ejemplo es la mejor técnica de la enseñanza de los buenos hábitos, de la disciplina y de una conducta ética socialmente responsable. ¡Feliz Día del Niño! Va.

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