En Bahía de Banderas, algunos agentes de Movilidad del Estado parecen tener una peculiar central de mando: el teléfono de los taxistas. Según testimonios de trabajadores del transporte compartidos con este medio, basta una llamada para que intervengan contra vehículos que los propios taxistas consideran sospechosos de prestar servicio mediante plataformas. Entonces ¿Quién dirige los operativos? ¿la autoridad o los intereses de determinados sitios? José Efraín Flores Arreola, identificado por los denunciantes como encargado de la Secretaría de Movilidad del Estado de Nayarit en Bahía de Banderas, a quien acusan de haber echado raíces y construido relaciones de favoritismo. Los testimonios mencionan presuntos pagos vinculados con los sitios Flamingos, Decameron y Paradise Village. También denuncian vigilancia selectiva en otras concesiones contra unos y una cómoda indiferencia frente a otros. La Secretaría de Movilidad debe explicar con qué criterios quién supervisa a sus agentes. A Sistiel Buhaya le corresponde responder y esclarecer estos señalamientos. Porque atender una denuncia es parte del trabajo; convertir la sospecha de un taxista en orden de persecución sería otra cosa. El uniforme representa autoridad pública. Si el operativo depende de quién tiene el número del agente, y paga, en mi rancho le dicen “prostitutas”.
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