• Tres panistas de currículum abultado bajan de Tepic a “coordinar y reorganizar” al blanquiazul en Bahía de Banderas.
• Ninguno de los tres ha ganado una elección aquí. Todos han vivido, y bien, del presupuesto público en otro lado.
• La pregunta no es si vienen a ayudar al partido. Es a quién van a ayudar primero.
Que baje Ramón Cambero, tres veces diputado, a “reorganizar” un partido que en Bahía de Banderas no tiene ni con qué reorganizarse, tiene su gracia. Cambero conoce el Congreso de Nayarit mejor que su propia casa: ha sido inquilino recurrente de una curul que, entre reelección y reelección, empieza a parecer patrimonio familiar más que encargo ciudadano. Ahora resulta que también es experto en estructura territorial municipal. Todo cabe en la agenda de quien no ha soltado un cargo público en años.
Lo acompaña Juan Guerrero, que ya fue dirigente estatal del PAN —esa etapa tampoco estuvo libre de cuestionamientos internos ni de resultados electorales que, para ser generosos, no fueron memorables— y que hoy despacha como regidor en la capital, Tepic. Es decir: el señor tiene chamba, sueldo y cabildo propio, pero igual encuentra tiempo para venir a “fortalecer” un municipio que no es el suyo. La generosidad panista, cuando hay agenda de por medio, no conoce límites geográficos.
Y cierra el trío el diputado Rodolfo Pedroza, otro que sabe lo que es cobrar del erario sin que eso se traduzca necesariamente en resultados que la gente recuerde con cariño. Que este equipo llegue ahora, justo cuando arranca el ciclo hacia 2027, no es coincidencia: es calendario electoral disfrazado de rescate partidista.
¿Y a qué vienen, realmente?
Aquí la parte que ninguno va a decir en la foto oficial. ¿Vienen a apoderarse de espacios y dependencias dentro del ayuntamiento, aprovechando la debilidad orgánica del PAN local? ¿O vienen simplemente a construir la plataforma para no soltar el changarro: una diputación más, un registro plurinominal bien negociado, algo que los mantenga pegados a la nómina pública otro trienio? Porque reorganizar un partido de la nada, sin estructura, sin cuadros y sin resultados que mostrar, no es gratis ni es vocación: es inversión con retorno esperado.
Tanto Guerrero como Cambero llegan con un historial de gestión que no es precisamente motivo de aplausos cuando estuvieron al frente de sus respectivas trincheras. Y aun así, hoy se presentan como la solución para un PAN que en Bahía de Banderas necesita reconstrucción real, no visitas de cortesía con narrativa de salvación.
Que quede claro: reorganizar un partido no es aparecer una tarde con banda y micrófono. Es trabajo de años, en las colonias, con la gente, no en las oficinas de Tepic decidiendo quién sí y quién no sube a la boleta. Lo que se ve aquí es otra cosa: una oportunidad —llena de ambición— disfrazada de auxilio fraternal.
Bahía de Banderas no necesita salvadores de gira. Necesita que quien venga, venga a construir algo real y no nada más a estacionar su carrera política un rato más cerca del presupuesto.
Este contenido esta protegido por los derechos de autor y de propiedad intelectual. Se prohibe la copia, transmisión o redistribución del mismo sin autorización por escrito de Noticias DLB. Todos los derechos reservados copyright 2026.
Comentarios