Hay alcaldes que administran y hay alcaldes que construyen una forma de gobernar que la gente reconoce sin que se lo pidan. Israel Santillán Castañeda va por el segundo camino.
La encuesta de Massive Caller, con corte al 5 de julio de 2026, lo colocó en el tercer sitio del ranking nacional de aprobación de alcaldes, con 76.6 por ciento, solo detrás de Santiago y Apodaca, Nuevo León. Que un municipio de Nayarit compita con las plazas más grandes del país no es casualidad, es cercanía medida en encuesta seria y replicada mes con mes.
Santillán ha resultado uno de los perfiles más sólidos de Héctor Santana. Mientras el alcalde con licencia busca coordinar los trabajos de la 4T a nivel estatal, Israel se quedó al frente cuidando la casa, y lo hace caminando entre la gente. Su visita al tianguis de San Vicente, junto a Doña Chepi, refrendó el respaldo al comercio local sin boato ni cámaras convocadas de más.
Su gestión no gira en discurso, sino en resolver expedientes que otros dejaron pendientes. El panteón municipal, hoy ya en uso, es prueba de esa certeza jurídica, que por cierto, fue trabajo de varios meses y de negociaciones con ejidatarios.
Ninguna encuesta favorable es cheque en blanco. Movilidad, agua y ordenamiento urbano siguen pendientes, y ese capital de confianza se pierde rápido si no se traduce en obra. Por lo pronto, Israel Santillán está dejando un sello propio en Bahía de Banderas, y hasta ahora se escribe con cercanía.
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