EN ESTAS FIESTAS PATRIAS ¡VIVA MÉXICO!

 

*Estamos cumpliendo 207 años del inicio de la lucha de Independencia ¿Qué tanto hemos cambiado?

Este 16 de Septiembre, estamos cumpliendo 207 años de Independencia; pero de que tanto nos ha servido, porque pareciera ser que las muertes de tantos mexicanos hace dos siglos por librarse del yugo del autoritarismo, de la pobreza y la marginación para amplios sectores de la sociedad han sido en vano, ya que habrá que preguntarnos si hemos alcanzado realmente los niveles de bienestar, de justicia social, de desarrollo económico, de libertad y democracia, que anhelan las familias.
Y es que en todo este tiempo, la muerte trágica de todos esos mexicanos honorables que hoy celebramos, con sus dirigentes empezando por el Cura Miguel Hidalgo y Costilla, que efectivamente dieron su vida por mejorar las condiciones de su pueblo, cuando ser líder político significaba morir bajo las balas de los opresores por defender sus postulados, parece no haber sido justa, ya que en México, continúa existiendo altos niveles de explotación de trabajadores sin ningún tipo de prestación laboral, niños y mujeres prostituidos, hambre, pobreza extrema, falta de oportunidades para los jóvenes, drogadicción, desintegración familiar, funcionarios de gobierno que son verdaderos pillos de cuello blanco, que hacen negocios al amparo del poder, muy poca o insuficiente inversión en investigación y educación superior, además de empleos definitivamente mal pagados.
Cualquier mexicano medianamente informado, se dará cuenta que la riqueza nacional, únicamente la disfrutan unas cuantas familias de la alta aristocracia empresarial, ya que la clase política, -que también es una clase social privilegiada-, únicamente está en constante pugna por el poder, por repartirse los espacios y el presupuesto millonario de la magra recaudación fiscal, que dicho sea de paso, siempre se le carga la peor parte al sector clasemediero, a nosotros los jodidos, y no a quienes más ganan o han hecho de este país su paraíso de la inversión, por la facilidad con que se vulnera el estado de derecho, al escamotear un verdadero pago de impuestos, con los que el Poder del Estado ha sido complaciente, cosa que no sucede en los países desarrollados, en donde “ánima santa”, no se paguen los impuestos reales o prestaciones a los trabajadores, porque son sujetos a fuertes sanciones.
Decíamos que si realmente hemos cambiado en 207 años, ya que después de la conquista, el siglo XVI fue un periodo de bruscas transformaciones; los indígenas continuaron siendo la población mayoritaria, y a pesar de la protección de las leyes españolas y de los frailes, fueron víctimas del abuso de alcaldes, regidores, estancieros, hacendados, encomenderos, y mineros, ávidos de riquezas y poder; ya en el mestizaje, los mexicanos, despojados de tierras, sin riquezas y con elevadas carencias para subsistir, huyeron en éxodos de sus comunidades hacia las ciudades y estancias españolas, se las ingeniaban para vivir, se emplearon como peones, capataces, arrieros, otros como artesanos, comerciantes o albañiles, otros más se dedicaron a la mendicidad y el bandidaje; todo eso apreciable lector, no le parece que parece que fue ayer?
Ya para el siglo XVIII, la sociedad colonial parecía haberse estancado, privaba el derroche, la superficialidad y la corrupción, títulos nobiliarios y puestos de gobierno se compraban y utilizaban para el enriquecimiento personal; la economía crecía con lentitud y aumentaba el número de pobres con rapidez, los abusos de caciques, los tributos impuestos a los pueblos, llenaban las ciudades de mendigos y los campos de bandoleros; -esto también parece que fue ayer-.
Después, llegó el momento en que los criollos superaron a los españoles y apareció el cura Miguel Hidalgo, iniciando el movimiento de Independencia, hasta que una vez muertos los primeros caudillos, Hidalgo, Allende, Aldama y Morelos, al excelentísimo general realista Agustín de Iturbide, se le ocurrió revelarse contra la Corona española, pasándose de bando y abrazando la causa de la Independencia, -cosa que hasta apenas se le reconoció hace unos años, el cura puntero en México Norberto Rivera, le hizo una misa en la Catedral Metropolitana, donde están sus restos-, pactando con Vicente Guerrero, último de los caudillos insurgentes en lucha, el Plan de Iguala en 1821, surgiendo el Ejército Trigarante, que entró triunfante a la capital, sin oposición alguna del imperio español, y que fue en donde nació lo que hasta la fecha nos da identidad nacional, las tres garantías: Independencia, Religión y Unión, plasmadas en la Bandera mexicana: verde, blanco y rojo, con el águila azteca devorando la serpiente, la consumación de la Independencia.
Luego pasamos al México de Santa Anna, a las invasiones norteamericanas, a la época de la Reforma de Benito Juárez, a la intervención francesa, con Maximiliano de Habsburgo como Emperador; a la República restaurada de Lerdo de Tejada, la pacificación, auge y decadencia porfiriana; luego a las revoluciones de Madero, Villa, Zapata, y Venustiano Carranza; a la época de los caudillos y la construcción moderna del país, con Álvaro Obregón y su sucesor Plutarco Elías Calles, creadores hasta la fecha, del actual sistema político mexicano, con sus reglas no escritas de la política y el ejercicio del poder, “la revolución transformada en instituciones”-
En este contexto le paramos con Lázaro Cárdenas, que acabó con el caudillismo, mas no así con los excesos del poder, pues aunque este histórico presidente, “ícono” de los actuales políticos -junto con Benito Juárez y “la Reforma”-, prácticamente fue el primero, en terminar con el poder tras el trono, al sugerir a la prensa de su tiempo, ya no llamar Jefe Máximo de la Revolución al desterrado Calles, haciendo los primeros movimientos en su gabinete, de desaparecer todo vestigio callista, y contar con una administración de leales.
Decíamos de qué tanto hemos cambiado de hace 207 años a la fecha, si todavía, en aras de mantener privilegios de grupos facciosos que controlan a los partidos políticos, que al igual que hace dos cientos siete años de Independencia y ciento siete años de Revolución, la división, el encono, hace que los mexicanos no se pongan de acuerdo, que si antes, en los gobiernos del hegemónico PRI, que regresó al poder nacional después de 12 años, hoy a cinco años de su regreso, es poco lo que se ha avanzado, con todo y las “reformas estructurales”, que supuestamente se necesitaban para que México de una vez por todas entrara a los umbrales del desarrollo en todos los órdenes del quehacer humano.
El mantener una naciente clase social privilegiada, que son la “clase política” (regidores, diputados federales y locales, senadores, presidentes municipales, funcionarios en todos sus niveles, etcétera), quienes por sus intereses, son los que impiden que al igual que hace 207 años del inicio de la lucha de la Independencia, a pesar de las cifras oficiales son más los mexicanos pobres, sin acceso a salud, educación, servicios públicos y empleos bien pagados, porque seguimos operando en números rojos, aunque nos digan otra cosa esta es la realidad.
Creo que Miguel Hidalgo, José María Morelos, Vicente Guerrero, Allende, Aldama, Benito Juárez, Francisco I. Madero, Francisco Villa, Emiliano Zapata y Venustiano Carranza, emblemáticos personajes de la historia de estos 207 años de Independencia y 107 años de Revolución, si vivieran, se volvían a morir, de ver con tristeza la forma en que los actuales políticos mexicanos, conducen al país y las instituciones, ellos no querían esto, por lo que murieron, junto con miles de mexicanos. ¡Viva México!

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