En Nayarit ya no solo se compite en territorio, también en internet. Y ahí es donde empieza a tomar forma un fenómeno como es la aparición de páginas en Facebook sin identidad clara, con pocos seguidores reales y contenido repetitivo, enfocadas en desacreditar a ciertos perfiles. No es percepción aislada. Basta revisar fechas de creación recientes, patrones de publicación simultánea y el reciclaje de mensajes para entender que no se trata de crítica espontánea, son consignas a granjas de bots.
En medio de ese ruido digital, el nombre de Héctor Santana García ha comenzado a posicionarse rumbo al proceso interno que Morena prevé realizar en junio. No solo en conversación política, también en indicadores medibles: crecimiento en interacción digital, presencia constante en agenda pública y, sobre todo, una narrativa basada en obra visible y comunicación directa. En Bahía de Banderas se han reportado decenas de acciones en infraestructura, servicios públicos y atención ciudadana, algo que hoy se traduce en reconocimiento más allá del municipio.
La gente ya no cree mentiras. Mientras en campo se construye y se comunica, en redes aparecen intentos por desdibujar esa percepción. No con debate, sino con saturación de contenido negativo. Es la vieja lógica adaptada a lo digital: si no puedes frenar el avance, intenta generar duda.
Nayarit entra a una etapa clave. Y lo que está en juego son los siguientes seis años por eso debemos hacer conciencia si elegir entre perfiles que informan, ejecutan y se someten al escrutinio… o regresar a figuras que sobreviven en el silencio, donde nadie pregunta y nada se explica. Porque cuando el ruido intenta imponerse, lo único que realmente permanece es lo que la gente ya vio, ya vivió y ya comparó.
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