A tres semanas de los momentos de incertidumbre que se vivieron en el país el pasado 22 de febrero, la actividad económica en algunos destinos turísticos de la región aún resiente los efectos. En San Francisco, mejor conocido como San Pancho, uno de los pueblos con mayor vocación cultural y turística de Bahía de Banderas, comerciantes del tradicional tianguis reportan una caída en sus ventas de hasta un 50 por ciento durante los días posteriores a ese episodio.
Este tianguis, considerado por muchos visitantes como uno de los más auténticos y atractivos de la zona, reúne cada temporada a artesanos y productores que ofrecen desde comida típica hasta piezas elaboradas a mano provenientes de distintas regiones del país. Muchos de ellos han encontrado en este rincón de la costa un lugar para vivir y trabajar, llevando consigo la riqueza cultural de México.
Entre los pasillos llenos de colores, aromas y música, don Jesús, artesano dedicado a la venta de piezas de vidrio con estilo playero, comenta que la baja afluencia de visitantes se reflejó casi de inmediato en sus ingresos.
Explica que buena parte de los compradores suelen ser residentes extranjeros que pasan largas temporadas en San Pancho, especialmente durante el invierno, y que en estas semanas suelen comenzar a prepararse para regresar a sus países, por lo que moderan su consumo.
“Muchos ya empiezan a guardar para su viaje de regreso, compran menos”, relata mientras acomoda cuidadosamente sus piezas de vidrio que brillan con los reflejos del sol.
San Pancho se caracteriza precisamente por esa mezcla cultural: un pequeño pueblo costero donde conviven habitantes locales, artistas, artesanos y visitantes extranjeros que permanecen hasta seis meses al año, convirtiendo al tianguis en un punto de encuentro lleno de tradición y convivencia.
A pesar de la disminución en las ventas, los comerciantes mantienen la esperanza de que la situación mejore en las próximas semanas. La mirada está puesta en el periodo vacacional de Semana Santa, cuando históricamente el flujo de turistas vuelve a llenar las calles del pueblo y la actividad comercial retoma su ritmo habitual.
Mientras tanto, entre puestos de artesanía, sabores mexicanos y el sonido del mar cercano, los vendedores continúan trabajando con paciencia, confiando en que el movimiento regresará y que el tianguis de San Pancho seguirá siendo uno de los espacios más vivos y representativos de la cultura local.
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