En Bucerías nadie sabe con certeza si existe autorización oficial para que comercios aparten espacios frente a sus locales. Lo que sí es evidente es la ocupación constante de calles y banquetas, bienes públicos que hoy parecen tener dueño sin que exista claridad sobre permisos, regulación o el monto que presuntamente se recauda por este concepto.
Ciudadanos advierten que el problema no es nuevo, pero sí cada vez más evidente. La falta de orden ha convertido el centro del pueblo en un espacio caótico, donde automovilistas, peatones y turistas compiten por áreas que deberían estar reguladas. Ante ello, señalan que dependencias como Padrón y Licencias deberían contar, y hacer público, un padrón actualizado de establecimientos con permisos para el uso de la vía pública, como una medida mínima de transparencia.
Un incidente reciente en un conocido café del centro volvió a exhibir la omisión de la autoridad, luego de que un ciudadano estacionara su vehículo en la banqueta antes de que el negocio abriera y colocara su mobiliario habitual, generando confrontaciones que evidencian la ausencia de reglas claras.
Bucerías no puede seguir creciendo en el desorden. El orden urbano también es parte de la experiencia turística y de la calidad de vida. No se pide prohibir, sino regular, transparentar y hacer cumplir la ley de manera pareja. Porque cuando la calle se privatiza sin control, la confianza ciudadana se pierde.
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