CUANDO EL ENEMIGO ESTÁ EN CASA – Columna Política Tropical

Debido a la columna anterior, me veo en la imperiosa necesidad de volver a escribir, para aquellos que saben de mí, me tuve que retirar de hacer comentarios políticos, son tiempos muy adelantados estos que se viven hoy en día; aún no termina la pandemia. Allá por mi rancho por el rumbo del sur de Nayarit donde hace frio del bueno, llegó un mensaje de mi jefe Guardado para que volviera a escribir y aquí andamos atendiéndolo con gusto como siempre.

Como bien lo dicen los morenistas, hay algunos actores políticos que van llegando, que ni siquiera son militantes del partido y ya van pregonando como “los más fuertes aspirantes a la candidatura” u otro más, que llegó y no se formó. Éste último está peor, tiene poca credibilidad, repudio de los perfiles en la red social Facebook, que es donde uno se nutre cuando andando fuera o encerrado guardando la debida cuarentena. Hablamos de nuevo de Omar Reynozo y Héctor Santana, para que se me vayan ubicando.

Sí! Estos dos pillos que no se han cansado de querer llegar al poder para enriquecerse, Omar tal vez, acorralado por la pensión alimenticia que le impuso un juez cuando tuvo que dar el 35% de su salario para sus menores hijos. Hoy, para el gusto de mis múltiples lectores, comentaremos lo que se sabe en las calles, solamente de Héctor Santana y José Antonio Huerta, un alcohólico, corrupto y estafador lastre que el joven saltimbanqui, Héctor Santana tiene y protege como amigo y asesor político.

Este desecho de la sociedad y vómito del chupacabras, que se autonombra asesor principal y operador político del “ingenuo” Héctor Santana, parece ser que le gusta vivir del dinero obtenido en las campañas políticas, ese mismo que dejó endeudado a Héctor por usar el dinero de la campaña en las cantinas, antros, mujeres, gasolina de sus allegados, propiedades ejidales en Valle de Banderas para él, bueno, era tanto que no le importó pedir prestado hasta en la esquina con “Doña Juana”.

El sinvergüenza, fue famoso por jinetear el dinero de los proveedores, publicistas y se “coronó” haciendo encuestas ficticias para engañar al mismo Santana, argumentando que todo estaba bien, inventando un primer lugar que nunca existió, bueno, en ese tiempo, el mismísimo asesor argentino contratado por Roberto Sandoval les dijo “Andan mal, esto va en picada”, pero nadie le creyó y los resultados están a la vista de todos.

El Mercadólogo Antonio Huerta creyéndose “master” en la materia, quien dicho sea de paso, compró su título universitario en una universidad privada, llegó a tener el descaro de amedrentar a sus detractores, con la finalidad que hablaran “bonito” de Héctor, mientras la realidad era otra. Hay quien dice, que también mando golpear a algunos líderes sociales. Hoy por hoy, Héctor Santana tiene un ego tan grande, que quiere ser candidato a presidente, no importa como ni acompañado de quien, finalmente, él y su séquito de secuaces se enriquecieron quien sabe como y al único que no le han hecho justicia ha sido al constructor Edel Castro.

El enemigo está en casa y hay que aprovechar la temporada de la cuarentena para hacer un poco de home office y barrer la casa de adentro hacia afuera, como mi abuelita me lo recomendaba. ¡Saludos amigos!

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