Extranjeros, principalmente canadienses, volvieron a verse caminando por las calles del centro de Bucerías. Restaurantes con mesas ocupadas, comercios abiertos y playas que poco a poco reciben tanto a visitantes como a locales dibujan una escena distinta a la de horas previas.
Fue alrededor del mediodía cuando comenzó a notarse mayor movimiento. Para las dos de la tarde, el flujo de personas ya era constante: parejas recorriendo la zona turística, la música retomando su lugar en algunos establecimientos y los restaurantes algunos han abierto.
Durante un recorrido se constató que tiendas, fruterías, farmacias y gasolineras operan nuevamente, mientras que los restaurantes vuelven a recibir comensales. En la playa, aunque la circulación aún no se restablece al cien por ciento en algunas vialidades, el mar vuelve a tener bañistas y la imagen turística empieza a recomponerse.
Horas antes, el presidente municipal, Héctor Santana García, informó que las vialidades estaban libres y que los servicios se encontraban restablecidos, recomendando mantenerse atentos a la información oficial.
A una hora de que comenzara este repunte visible, Bucerías muestra señales claras de reactivación: paso a paso, el corazón del destino vuelve a latir.
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