LOS CONVENCIONALISMOS EN LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NAYARIT

 

*YA ES TIEMPO DE CAMBIAR EN LA UAN, LA SOCIEDAD LO DEMANDA, LAS AUTORIDADES EDUCATIVAS LO EXIGEN.

Los convencionalismos, se basan en los “usos y costumbres”, resultado de la repetición frecuente de un comportamiento, que son de origen consuetudinario y unilateral de cada persona dentro de un grupo social, tendientes al sometimiento incondicional hacia un círculo de poder, por encima de las reglas técnicas y la normatividad jurídica.
Estos convencionalismos, son imperativos hipotéticos, aquellos que prescriben una conducta para el logro de un fin, que muchas de las veces atentan contra la democracia, la dignidad y el raciocinio; los teóricos del Derecho afirman que estas reglas de comportamiento expresan una necesidad condicionada, cuando indican los medios que es indispensable emplear para la consecución de un determinado fin, mas no son normas jurídicas, pues no imponen deberes, por lo que los individuos no están obligados a cumplir “por deber” ni “conforme al deber”, porque también se alejan de los preceptos éticos.
En este marco, indiscutiblemente que en la Universidad Autónoma de Nayarit tenemos una manifestación histórica de estos llamémosle “convencionalismos políticos universitarios”, aceptados en cierta época, que dieron origen y sustento al ya agotado modelo de control corporativo de la institución de “los tres sectores”, que tal vez al principio fueron necesarios para mantener la estabilidad de la institución, pero que ya son obsoletos y rechazados por la inmensa mayoría.
Pero a la fecha, estos espacios de representación, han sido nido para el enquistamiento de pandillas universitarias, que se constituyeron en verdaderas mafias de privilegiados cercanos a los líderes, que se han apartado totalmente al fin educativo, de investigación y de extensión del quehacer en todos los ámbitos de la institución, que culminaron con la crisis financiera, política y de credibilidad en que la dejó la pasada administración rectoral.
El clímax del descrédito, fue el millonario desvío de recursos a unas cuentas de unos empleados del SETUAN con plaza de veladores, la desaparición del fondo de pensiones y jubilaciones, los boquetes y abuso del servicio médico, el otorgamiento de dobles plazas a los protegidos del “Pelón” Hernández, los subsidios no muy claros a la guardaría, primaria y secundaria setuanistas, que operan como escuelas privadas, y que son un lastre financiero para la UAN, los aviadores y sub aviadores, el “fondo” no muy “legal” para la operación de los sectores, (en donde el SPAUAN es el más afectado), la contratación innecesaria de personal docente que se hizo en el pasado, sin respetar los derechos laborales ni la antigüedad de los basificados que por años espera una reclasificación, etcétera.
En lo político, la imposición de directores en las unidades académicas, que han utilizado las escuelas como cotos de poder político, sin conciencia de clase, que tratan a sus compañeros con actitudes fascistoides, que también han ocasionado infinidad de conflictos con el personal docente, porque ingresan a la nómina a sus amantes, compadres y parientes, sin respetar el Contrato Colectivo de Trabajo. Se han elegido directores por acuerdos de cúpula, contraviniendo los preceptos de la Ley Orgánica y del Reglamento General Universitario, sin tomar en cuenta la opinión de la mayoría de los universitarios en cada plantel.
Este modelo se agotó y son cientos las voces que claman por un verdadero cambio, que ofreció en su ya lejana campaña el actual Rector Jorge Ignacio Peña González, quien dicho sea de paso, y aclaro categóricamente, no es el culpable de esta situación, porque como dice el dicho “se sacó la rifa del tigre” o “le tocó bailar con la más fea”, al igual que al Secretario General del SPAUAN Carlos Muñoz Barragán, que le ha tocado el periodo más difícil de la dirigencia sindical docente, porque no hay recursos, por lo que cada logro que obtiene es una verdadera proeza sindical, ya que anteriores dirigencias, se acabaron “la gallina de los huevos de oro”.
Estamos a punto del colapso, si no somos solidarios con las decisiones para sanear financieramente a la institución, aunque algunos líderes de sectores (que no son el SPAUAN), se desagarran las vestiduras, aseguran lealtad a la
Ante este desafortunado escenario, es lamentable, que todavía algunos líderes de los sectores en la UAN, le “hablen fuerte a los directores y coordinadores”, queriéndolos regañar, porque consideran que la institución les pertenece, con un claro paternalismo que es el que ha hundido a nuestra institución, aduciendo precisamente estos “usos y costumbres” de los convencionalismos, que dicho sea de paso, representan la degeneración de las normas del Derecho y son su etapa embrionaria.
Cuando los usos y costumbres, se unen a la convicción de los individuos que las practican, son un convencionalismo auténtico, sujeto al cumplimiento imperativo a una obligación pero de carácter moral, algo así como las exigencias de la moda, o las reglas de la cortesía, de la etiqueta o de la urbanidad.
Los convencionalismos, que nos dan los usos y costumbres, están separados del Derecho y de la moral, porque carecen de una organización coactiva, destinada a vencer la resistencia de los sujetos insumisos, sus sanciones no tienden al incumplimiento de la norma jurídica.
Quien no cumpla el convencionalismo, es sancionado, censurado, siendo excluido del círculo del grupo, pero este castigo al infractor, no consiste en someter al sujeto a comportarse conforme a los usos y costumbres, si no son impuestas por las obligaciones que nos marca la norma jurídica.
Es así, por estos “convencionalismos políticos universitarios”, que han mandado a la congeladora a extraordinarios docentes, investigadores y directores que se han apartado del círculo porque no aceptan estos “usos y costumbres”, quitándoles toda posibilidad de figurar o dirigir un plantel, de ser productivos.
Ya es tiempo de cambiar en la UAN, la sociedad lo demanda, las autoridades educativas lo exigen. Los docentes e investigadores, les guste o no, son el sector más importante en la institución, y merecen respeto a su investidura, a su trabajo académico, por parte de los líderes del SETUAN y la FEUAN; la UAN es una institución de educación media y superior, ya no son tiempos de esos convencionalismos políticos que le dieron modelo al sistema de control corporativo de privilegios para unos cuantos. Falta mencionar la corrupción en el Patronato Administrador del 12 por ciento, pero esa es harina de otro costal. Va.

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